Guía de Titan · 7 min de lectura

La Optimización en Titan

La funcionalidad de Optimización te enseña la distancia que hay entre la cartera que tienes y la que saldría de aplicar tus propias reglas a tus propias valoraciones. Es una simulación que lanzas tú, y es la pantalla donde confluye todo lo demás que has escrito en Titan.

Qué hace y qué no hace

Esto importa más aquí que en ninguna otra parte de Titan, así que va primero.

Titan no te asesora. Lo que hace esta pantalla es calcular la combinación de activos que ofrece el mayor retorno potencial, usando la información que has introducido tú y quedándose dentro de los límites que fijaste en tu plan de inversión. Lanzar la simulación es decisión tuya, y eres el único responsable de lo que decidas hacer con el resultado.

Los pasos que te muestra no son recomendaciones de compra ni de venta. Son la aritmética de pasar de un punto a otro según los datos que has proporcionado.

Cambia tus precios objetivo o tus límites y el resultado cambia con ellos. La funcionalidad no sabe nada del futuro. Sabe lo que tú le has dicho.

Cómo funciona el motor

Son matemáticas, y las variables son tuyas.

El modelo coge los precios objetivo de los activos que has analizado a un horizonte determinado, los ordena de mayor a menor retorno potencial y compone la cartera con el mayor retorno potencial para ese horizonte, dentro de tus restricciones.

En este cálculo no hay IA

Y es a propósito. Un inversor no debería depender de lo que opine un modelo entrenado por terceros sin poder entender por qué ha salido ese resultado. Aquí cada número se remonta a algo que has introducido tú y a una regla que escribiste tú.

Qué necesitas para que sirva

La pantalla tiene dos mitades, tu cartera actual y la optimizada, y cada mitad necesita una cosa distinta.

Para valorar lo que ya tienes, esas posiciones necesitan tesis con precios objetivo puestos. Sin eso, tu cartera actual no se puede medir contra tu plan, y la pantalla solo te servirá para mirar el lado optimizado.

Para averiguar si hay opciones mejores, necesitas tesis de activos más allá de los que ya tienes en cartera. Si solo has analizado lo que ya está en tu cartera, puedes ver cómo encaja con tu plan, pero no hay nada contra lo que compararla.

Ninguna de las dos mitades necesita la tesis redactada entera. Basta con crearla y fijar los precios objetivo.

Lanzar una optimización

Tres decisiones antes de pulsar el botón.

1. El horizonte temporal

El horizonte que elijas decide cuál de tus precios objetivo se usa, y por tanto qué upside o qué downside entra en el cálculo.

Un activo sin precio objetivo a ese horizonte no puede entrar en la cartera resultante, porque su retorno cuenta como nulo.

Así que cuando eches en falta algo que esperabas ver, probablemente sea una de estas dos cosas: o no tiene precio objetivo al horizonte que elegiste, o su retorno potencial no superaba al de las alternativas.

2. El cash, y el apalancamiento

Si dejas el cash fuera, el único dinero en juego es lo que ya valen tus posiciones actuales. Ese importe se redistribuye, según resulte del cálculo, entre los activos que le hayas dado al motor, y no solo entre los que ya tienes: puede deshacer una posición entera para entrar en algo que has analizado y nunca has comprado.

Si lo metes, el slider te deja elegir cuánto usar. Y si permites apalancamiento, el slider parte de usar el 100% de tu cash disponible y sube desde ahí, hasta el límite que fijaste en tu plan de inversión.

Si no usa todo el cash que le indicaste

Pasa, y no es un fallo. Significa que entre los activos que le diste para trabajar no había suficientes con un retorno positivo aceptable, por encima de tu margen de seguridad, y con variedad suficiente para respetar tus límites de concentración por país y por sector.

El resultado mantiene ese cash sin invertir hasta que tengas nuevas ideas de inversión que cumplan todos los requisitos.

Ese comportamiento es la intención, no un efecto secundario. Es lo que se interpone entre tú y meter dinero en la acción de moda, sin haberla analizado y sin que haga nada por tu plan a largo plazo. Joel Greenblatt les decía a sus alumnos que si hacían un buen análisis el mercado acabaría dándoles la razón, cuidándose mucho de decir cuándo. Una herramienta que se niega a colocar tu cash en algo que no has analizado es una herramienta hecha para esa clase de paciencia.

3. Qué activos entran en el cálculo

Después eliges qué activos se tienen en cuenta. Mete todos los que tengas completamente analizados, para que el motor valore todas las alternativas que de verdad tienes disponibles.

No hace falta que filtres los que crees que pintan mal. Si un activo ofrece un retorno potencialmente negativo, el propio motor lo descarta en favor de las alternativas.

Leer el resultado

Pulsas optimizar y en unos segundos tienes la comparativa: tu cartera actual a la izquierda, la optimizada a la derecha.

En móvil

Cuando aparezca la cartera actual, desliza a la izquierda para mostrar la columna optimizada.

1. Valor del portfolio y cash disponible

El valor de tus activos y el cash al lado. Los dos juntos son el total que ves en tu Dashboard, y las dos cifras se mueven según en qué se diferencien las dos composiciones.

2. Retornos potenciales

A 1, 3 y 5 años, en tu divisa base y en porcentaje, con el horizonte que seleccionaste en negrita.

Conviene precisar qué son estos números. Son exactos, en el sentido de que salen directamente del cálculo, pero no están garantizados. Se apoyan por completo en tu propio análisis, y una valoración es, por definición, una estimación. Lo que te permite este bloque es comparar qué podría dar una composición frente a otra, con tus propios números.

Si el retorno optimizado sale menor que el actual

Pasa, y la forma de leerlo es comparar cada upside contra el importe realmente invertido, dejando el cash aparte. El motor busca la combinación con mayor retorno potencial sobre el dinero que de verdad se pone a trabajar, no la cifra más grande. El dinero que se queda sin invertir suele ser dinero para el que el resto de tus opciones no daban la talla.

3. Composición por activo

El gráfico circular de cada cartera, una al lado de la otra.

4. Los pasos para pasar de una a otra

Usa la misma disposición a dos columnas que el resto de la pantalla, pero no hay que leerlo como una comparativa. A la izquierda van las ventas y a la derecha las compras, y las dos partes son del mismo camino. Si lo amplías, se colocan en una sola columna: primero las ventas y después las compras.

Cada paso te dice cuántas acciones están implicadas y por qué aparece. Los motivos son concretos: la salida completa de una posición porque no hay ninguna tesis que la cubra, o la de otra porque excluiste su país de aquellos en los que inviertes.

Y para que quede claro qué es este bloque: es el camino lógico de una cartera a la otra, no un conjunto de instrucciones. Si das alguno de esos pasos, y hasta dónde, lo decides tú.

5. Distribución por sector y por país

El último bloque, con un interruptor para cambiar entre las dos vistas y comparar cómo se reparte cada composición.

Cómo usar esta pantalla

Sirve para darte una referencia: dónde estás, cuánto te has apartado de tu plan y cuánta coherencia le queda a tu cartera con lo que te habías propuesto.

No está construida para decirte qué comprar o qué vender, y no es prudencia por prudencia. Titan existe para que un inversor particular gestione su cartera con control, entendiendo qué tiene y por qué lo tiene. Si un inversor siguiese una simulación a ciegas, sin entender el razonamiento que hay detrás, estaría renunciando justo a lo que la herramienta protege.

Así que tómatelo como el soporte matemático sobre el que tomar decisiones, usa esta herramienta a menudo, y toma tú las decisiones.

La distancia entre la cartera que tienes y la que describe tu propio plan es un número que casi nadie llega a ver.

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